Local comercial. Reforma. Interiorismo.
Intervención arquitectónica para un local de psicología con vocación multifuncional capacitado para albergar también eventos. Destaca su claridad compositiva, su neutralidad controlada y una fuerte intención espacial orientada al bienestar, la flexibilidad y la identidad contemporánea.
La fachada se articula con un gesto mínimo y preciso: un hueco de vidrio de forma pura perfectamente encajado en el frente del local, actuando como una ventana-escaparate emocional, que enmarca la calma interior y conecta el espacio con la calle sin perder intimidad. Este gesto, aparentemente sencillo, se carga de significado: el cuadrado como símbolo de equilibrio, racionalidad y contención, refleja los valores de la psicología y la claridad del pensamiento.
El interior es luminoso, abierto y sereno, concebido como un espacio de reposo visual y emocional. La combinación de materiales nobles como madera y mármol, junto con vegetación y la cuidadosa iluminación artificial crean un ambiente natural, acogedor y profesional al mismo tiempo.
En conjunto, esta intervención es un ejemplo de arquitectura emocional y funcional a la vez, que huye del exceso y apuesta por lo esencial.