Rehabilitación de vivienda unifamiliar.
Esta intervención recupera una vivienda de 1929 desde el respeto absoluto a su esencia original, apostando por una arquitectura amable, sobria y coherente con las preexistencias. La piel de granito se conserva, mientras que los nuevos elementos como carpinterías y barandillas se insertan con una estética contemporánea y discreta, en diálogo sincero con lo antiguo.
El patio de entrada se convierte en el verdadero corazón del proyecto: espacio de encuentro, transición y permanencia, donde se potencia la vida exterior gracias a un diseño cálido y funcional, con mobiliario ligero y elementos vegetales. Este lugar, recogido y con vocación de atrio doméstico se reinterpreta devolviendo su protagonismo como pieza articuladora de la vivienda.
El interior combina mampostería original vista, madera y vidrio, buscando un equilibrio entre lo rústico y lo contemporáneo. La escalera ligera y la iluminación sutil refuerzan esta convivencia de lenguajes, generando una atmósfera cálida, habitable y respetuosa con el tiempo.